Estamos en crisis, sí, es verdad, una cruda realidad a la que cada vez más familias tienen que enfrentarse cada día. Son muchas ya, demasiadas, las que están viendo afectadas sus situaciones laborales y personales por el impacto directo de la actual situación económica global.
La crisis económica trae consigo, inevitablemente, una crisis social y personal, que comienza a germinar en el seno de las familias, debido a los conflictos que surgen por la pérdida del empleo, el recorte de los salarios, la impotencia de no poder alcanzar las expectativas creadas anteriormente, etc., etc.
Si a todo esto le sumamos las situaciones de estrés o de conflicto que sufren las familias al pasar por las diferentes etapas de su ciclo vital, y/o los problemas de las familias en crisis ya declaradas (separaciones, conflictos entre hermanos por cuidados de personas mayores, herencias etc.) pues tenemos el “coctel bomba” servido.
Hacer frente a este tipo de situaciones es muy difícil y más, cuando no todo depende directamente de uno mismo. Pero es en estos momentos cuando, en mi opinión, hay que poner la vista en todas aquellas cosas que sí están en nuestras manos, en aquellas que podemos controlar y mejorar, situaciones en las que es posible actuar porque dependen sobre todo de nosotros y nosotras.
La mediación, como un instrumento de paz social en apoyo de la familia, nos ofrece la posibilidad, a través de la creación de una atmósfera colaborativa, de ser capaces de reflexionar sobre cómo nos enfrentamos cada día a las situaciones conflictivas que se nos plantean. Nos devuelve la responsabilidad de decidir, nos ayuda en la creación de soluciones creativas y flexibles en las que todas las personas se sientan ganadoras y, sobre todo, y por encima de todo, nos permite recuperar las relaciones personales perdidas o deterioradas por el conflicto y que éstas sean más fuertes y duraderas en el futuro.
La mediación, como sistema de prevención y resolución de conflictos, es una herramienta muy útil en estos tiempos de crisis, ya que a través de ella todo tiene un menor coste económico y sobre todo emocional. .
Gracias a la mediación podemos comenzar a dibujar futuros posibles.
Nos seguimos encontrando